Wednesday, 05 November 2014 00:00

LA REVOLUCIÓN DE LA TERNURA Y EL DESEO DE VIVIR EN UNIDAD

Written by Rosa Beatriz Castañeda de Larios
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Dime cómo tratas a la niñez y juventud y te diré qué clase de sociedad, país ¡y continente! eres. América Latina es la región más desigual del planeta y esta estructura injusta golpea de manera particular a la niñez y a la juventud, que constituye casi la mitad de la población total y que vive sumida en condiciones de pobreza y pobreza extrema así como situaciones alarmantes relacionadas con pandillas, narcotráfico, violencia sexual y trata, migraciones y desplazamientos, matrimonios infantiles, desnutrición, trabajo forzado y un largo étcetera. El abandono histórico de esta población por parte del Estado muestra la constante violación a sus derechos humanos.

 

Cada niño, niña, joven tiene derecho a soñar, reír, correr, jugar, divertirse, estudiar, vivir en un ambiente grato, ser respetado y formado con amor y ternura por sus padres, madres, maestros, maestras y la sociedad. Pero para muchos de ellos/as este derecho se esfuma rápidamente. A temprana edad son “adultos pequeños” asumiendo responsabilidades sin tener la capacidad para afrontarlas: preocupándose dónde vivir, qué comer, si podrá estudiar, si será atendido cuando se enferme o morirá por una diarrea o catarro por no contar con el dinero para comprar los medicamentos, cómo “ganarse” la vida para ayudar en la casa, si sufrirá abusos, violencia, maltrato infantil. Su estabilidad emocional y física desaparece y cada día vive con incertidumbre, miedo y temor.

La sociedad es apática egoísta e indiferente “mata el amor” al que tiene derecho la niñez y la juventud. Para no “sentir, ver, escuchar” endurece su corazón respondiendo como Caín cuando mató a su hermano Abel y preguntarle Dios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? Y él responde: “no sé, ¿Acaso soy guardián de mi hermano? (Génesis, 8). El lubricante del amor es la ternura y se enciende cuando se ama profundamente desde las entrañas, lugar desde el cual se origina la vida que da el alimento, apoyo y existencia sin pedir nada a cambio. Nutriéndose con entrega, ternura, reconocimiento. En este amor no tiene cabida el castigo, la recompensa, la competencia, la exclusión y la violencia.

Se necesita una revolución de la ternura, que vele por el cumplimiento de las diversas normativas nacionales e internacionales que obligan a los Estados latinoamericanos a cumplir los derechos de la niñez y juventud. Una revolución de la ternura que vuelva los ojos ¡y el resto de sentidos! A garantizar la educación, salud, seguridad alimentaria, protección integral, respeto a la identidad cultural... Una revolución de la ternura que siente las bases para que en nuestro continente la niñez y juventud viva una vida plena.

Amar dice el Papa Francisco es revolucionar la ternura para que crezca la compasión y la amistad en el corazón de la sociedad. Guiará cada momento con delicadeza, comprensión, pensando en el bienestar y felicidad de la niñez y la juventud. Ante esta realidad indignante, la ternura y el amor debería irrumpir en las y los afiliados Maryknoll, dejarnos tocar por sus vidas y realidades, sentir con ellas y ellos. Recordemos que para Jesús no es suficiente “ser bueno”, como lo fue el hijo fiel que se quedó en la Casa del Padre y seguía sus órdenes. Jesús criticó a este “hijo bueno” porque no tuvo compasión ni acogió a su hermano que estaba perdido y volvió a su casa. “Sueño, invito, exhorto, ruego, que crean en la revolución de la ternura y anuncien esa Buena Nueva al Mundo”. (Papa Francisco a los obispos).

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