Con el deseo de vivir nuestro viaje de fe en un mundo cada vez más interconectado, frágil y fragmentado, los Afiliados Maryknoll se reúnen en alrededor de 50 pequeñas comunidades misioneras esparcidas a través de los Estados Unidos, América Latina, Asia y África. Guiados por nuestros cuatro pilares de visión global, espiritualidad, comunidad y acción afirmamos nuestra creencia en que la presencia y amor de Dios invitan a todos los seres humanos a vivir una vida plena. Sea sirviendo a nivel internacional o en las varias culturas que se dan en nuestro contexto local, buscamos de manera especial el ser solidarios con los pobres, los oprimidos y excluidos. De manera continua nos enriquecemos con los encuentros con la vida y experiencias de fe de una diversidad de personas y nos inspira la capacidad del espíritu humano de recuperarse frente a la adversidad y el sufrimiento.

 

Nuestra relación con Maryknoll

Las semillas del movimiento de Afiliados empezaron a germinar tiempo antes de la inauguración de los primeros Capítulos de Afiliados en 1991, inspirados por la historia de Maryknoll de abrir camino a través del trabajo internacional. Empezó a germinar en la evolución experimentada por las personas laicas en su vocación para dedicarse a la misión, muchos dentro de la familia Maryknoll y más allá de ella. Los Co-fundadores padre Jaime Madden MM y hermana Elena McDonald MM empezaron primero por viajar y a reunirse de manera exhaustiva con pequeños grupos e individuos escuchando ideas y explorando que podría llevar a las personas a alinear su propio viaje en la vida con aquel de Maryknoll. En tanto esta información se iba reuniendo y cobraba forma, se hizo claro que las personas deseaban expresar su llamado personal a la misión en variedades únicas y caminos diversos pero en relación a Maryknoll. Juntos Jaime, Elena y muchos otros trabajaron para crear un punto inicial de colaboración, una nueva expresión dentro de la familia Maryknoll que se moldeara a sí más como un movimiento que como un programa.

Después de dos décadas, los Afiliados siguen optando por estar en relación con todos los miembros de la familia Maryknoll: padres y hermanos, hermanas y misioneros laicos. Compartimos el espíritu de Maryknoll a través de nuestro trabajo en nuestras propias comunidades o a través del servicio en otras partes del mundo. Pero es en nuestra relación con Maryknoll y entre nosotros que nuestra llamada a la misión se nutre. Aspiramos a vivir el carisma de los fundadores de Maryknoll , no obstante que seguimos descubriendo la expresión única del carisma del Afiliado, que experimentamos en una fuente continua de agradecimiento y alegría.

Nuestro Entendimiento de la Misión en Evolución

“El amor es la conciencia de pertenecer al otro, de ser parte de un todo. Amar es estar en el camino hacia la integración en el todo, vivir con la mente y el corazón abiertos, encontrarse con el otro no como si fuera un extraño sino como una parte de uno mismo. Cuando entramos al corazón del amor, a ese todo del amor que es Dios, entramos en el campo de las relaciones y vemos que somos todos dentro de todos. Esa es la conciencia que necesitamos hoy en día, un todo integral de amor que se encuentra abierto a nueva vida; el estar en casa con un amor que puede evolucionar ( La Insoportable Integridad de Ser: Dios, la Evolución y el Poder del Amor, Llia Delio, OSF) Por más de 100 años, Maryknoll ha abrazado el trabajo de misión como una llamada a salir de sí mismo, de la propia familia y comunidad para buscar al otro, en una diversidad de culturas y compartir el mensaje del amor de Dios. Haciendo eco de las palabras del papa Francisco en la Alegría del Evangelio, reafirmamos que la misión “demanda una gran generosidad de nuestra parte” sin embargo siempre es Dios quien le da inicio. Siempre es nueva no obstante “surge del recuerdo agradecido…es una gracia” En última instancia, la misión nos enseña a movernos del miedo a los demás o de la simple tolerancia hacia la profunda apreciación de lo sagrado que hay en las personas y en toda la creación.